“Que todos los pueblos te alaben”:

prayerÉsta es hoy la oración de la comunidad eclesial: “¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”.

Es la oración de la comunidad que vive en la alabanza de su Señor, pues se reconoce comunidad bendecida, iluminada por la luz del rostro de Dios, agraciada, guiada en el camino por la presencia amorosa de su Señor, inundada de alegría por la salvación que le he venido de Dios.

La Iglesia, para que todos alaben a su Señor, para que todos sean atraídos a su  monte santo y se alegren en la casa de su Dios, pide que venga sobre todos, como una bendición, la justicia, la rectitud, la salvación, la paz.

La Iglesia pide la bendición, y el Señor su Dios, que le entregó a su Hijo para que, en ese Hijo, todos fuésemos bendecidos con toda clase bienes espirituales y celestiales, la envía también a ella, nos envía a todos sus hijos para que llenar de bendiciones la vida de los pobres.

Que todos los pueblos alaben a Dios porque han encontrado su bendición en tus manos.

Feliz domingo.

Fijos los ojos en el cielo:

asuncion-mariaCon la palabra «Ascensión» nombramos el misterio de la exaltación-glorificación de Cristo nuestro Señor; y con la palabra «Asunción» nos referimos al  misterio de la exaltación-glorificación que, por Cristo y en Cristo, se ha cumplido ya en la Virgen María, y se ha de cumplir un día en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

Dichosa tú, Virgen María que, por la fe, recibiste en la virginidad humilde de tu seno al Hijo de Dios, y hoy, “envuelta en un manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”, eres recibida en la gloria de tu Hijo.

Dichosa tú, Iglesia de Cristo, que en este tiempo de gracia, acoges por la fe la palabra de Dios, recibes el Cuerpo de Cristo, abrazas a los pobres de Cristo, y que un día, bendecida por el Padre, serás acogida por tu Señor en el reino preparado para ti desde la creación del mundo.

“¡Qué pregón tan glorioso para ti, María! Hoy has sido elevada por encima de los ángeles y con Cristo triunfas para siempre”. En ti se nos concede contemplar cumplido lo que en la eucaristía comulgamos como medicina de inmortalidad y prenda de la gloria futura.

Comulgar, vivir en la esperanza, amar, agradecer… Caminar, fijos los ojos en un cielo que se ha quedado sin fronteras, en un paraíso cuyas puertas, cerradas un día al hombre, se han vuelto a abrir para todos… Comulgar y caminar como la Virgen María, la más pequeña entre los humildes, la más de todos entre los necesitados, la más de Dios entre los hombres.

Enséñanos, Madre, a hermosear la tierra con un «hágase» a la palabra de Dios, al evangelio que hemos de llevar a los pobres, a la esperanza que nos ha de guiar hasta el cielo.

Jóvenes, Campo de Trabajo

Los jóvenes del Campo de Trabajo en Tetuán ayudan a los más necesitados

jovens3El Campo de Trabajo en Tetuán está consiguiendo entusiasmar a los jóvenes participantes y fomentar un clima de amistad y de unión entre todos. Las distintas realidades en las que están colaborando están siendo muy interpelantes, además de que se establecen lazos muy cordiales con los distintos colectivos. Con los “niños de la calle” del Centro Anjaal se está creando una relación llena de alegría y cariño; el trato con las personas con discapacidad física y cerebral está impactando mucho a los jóvenes, desde una dinámica de mucha ternura y afecto. En la residencia de ancianos, los jóvenes valoran, sobre todo, el contacto con personas cargadas de tanta experiencia y sabiduría. Finalmente, hay un grupo de jóvenes que está haciendo un gran servicio de mantenimiento a la parroquia, pintando el claustro del patio interior. El domingo, después de la misa en la parroquia, el grupo de jóvenes pasó un día de convivencia en Chefchouen, una bella localidad muy parecida a Vejer de la Frontera. Un día tranquilo y de descanso, pero muy bonito. –

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TALLER DE BAILE ESPAÑOL: SEVILLANAS

Estimados amigos/as, el Centro Cultural Lerchundi os invita a un taller de baile por sevillanas, que se enmarca en las actividades de verano. Espacios abiertos al encuentro interpersonal e intercultural, donde podemos conocer y poner en práctica uno de los bailes más populares, vistosos y alegres de cuantos se celebran en España. Las sesiones tienen lugar los lunes y miércoles de 18’00 a 20’00, en el aulario del Centro y son impartidas por Reyes Sánchez, de Sevilla.

¡¡Te esperamos!!

Impartido por Reyes Sáchez Pastor Parreño (Sevilla)

lunes y miércoles, de 18’00 a 20’00, hasta finales de agosto

Aulario Centro Padre Lerchundi (antigua iglesia) de Martil

Se ruega puntualidad

Cine-fórum de verano

«UNA BOTELLA EN EL MAR DE GAZA»
cineforumveranoEstimados amigos y amigas, el Centro Cultural Lerchundi de Martil os invita a una sesión de cine-fórum de verano, en el que abordamos el conflicto palestino-israelí. Apostamos por la película “Una botella en el mar de Gaza”, del director Thierry Binisti, una interesante película que ofrece un planteamiento de la cuestión centrado en las relaciones humanas y el papel de los jóvenes. Te esperamos

Lugar: Biblioteca Padre Lerchundi
(antigua iglesia), en MARTIL.
Una botella en el mar de Gaza (Francia, 2012)
Cine-fórum de verano

Jueves 14 de agosto, 20’00. Biblioteca
versión original en lengua árabe/hebreo con subtítulos en español

presentado por Miriam Berenguer, profesora de árabe en el Instituto San Francisco de Paula (Sevilla)
Fecha: Jueves 14 de agosto, a las 20’00.
Cineforum: al finalizar la proyección, se propiciará un debate participativo en torno a la película.

¡TE ESPERAMOS!

Señor, sálvame:

jesus_handtPorque eres una comunidad creyente, dices: “Piensa, Señor, en tu alianza”; porque eres una comunidad necesitada, dices: “Señor, no olvides sin remedio la vida de tus pobres”. De tu fe y de tu pobreza han nacido las palabras de tu oración: “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”.

Hemos pedido para nosotros lo que entendimos concedido al profeta Elías en el monte de Dios. Elías, un vencido que, agotada la esperanza, pide a su Dios el descanso de la muerte, es figura que representa y anticipa la soledad de todo creyente, vencido en la lucha por Dios, probado en la ausencia de Dios. Puede que el profeta esperase el paso de Dios en el viento huracanado, que agrieta montes y rompe peñascos, puede que lo esperase en el terremoto que todo lo sacude con su fuerza, puede que lo esperase en el fuego que todo lo devora, pues suele el abatido y abandonado entender y desear la cercanía de Dios como manifestación inapelable de su poder absoluto; pero el Señor no se agitaba en el viento, no destruía en el terremoto, no devastaba en el fuego. El Señor se acercó suave como un susurro, tenue como una brisa, y así mostró a Elías el rostro de la misericordia, la luz de la salvación.

Al escuchar la narración del evangelio, la misericordia y la salvación de Dios que habíamos pedido, se nos mostraron como cercanía de Jesús a sus discípulos. Considera la situación: El viento contrario, la barca sacudida por las olas y lejos de tierra, la oscuridad de la hora, el miedo a lo desconocido. Considera luego la oración; nosotros dijimos: “Muéstranos tu misericordia y danos tu salvación”; los discípulos “se asustaron y gritaron de miedo”. Considera finalmente la respuesta a la oración, respuesta que, para ellos y para nosotros, llega “en seguida”: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”

El corazón intuye que aquella travesía penosa del lago en noche de viento contrario era figura lejana de cuanto aquellos discípulos, y Pedro en modo particular, habían de vivir cuando Jesús, en los días de su pasión “subió al monte a solas para orar”, y “llegada la noche, estaba allí solo”. Entonces la barca, la comunidad de los que siguen a Jesús, será sacudida como nunca antes lo había sido y nunca después lo será, y Pedro, vencido por el miedo, empezará a hundirse y gritará su oración de lágrimas amargas: “Señor, sálvame”. Para los discípulos y para Pedro la respuesta de Dios llegará “en seguida”, cuando Cristo resucitado suba de nuevo a la barca.

Nosotros, como Elías, como Pedro, como los discípulos, pedimos a Dios su misericordia y su salvación, y Dios nos muestra a su Hijo, a Jesús que sube a la barca, a Cristo resucitado. En Cristo resucitado, Dios anuncia a su pueblo la paz; en Cristo, la salvación está tan cerca de nosotros que la podemos comulgar; en Cristo, Dios ilumina con su gloria nuestra tierra.

Puedes recordar, si quieres, el día de la resurrección: “Al anochecer de aquel día… estaban los discípulos en una casa con las puertas atrancadas por miedo a los judíos. Jesús entró, se puso en medio y les dijo: _Paz a vosotros”; puedes recordar aquella noche de fantasmas y viento en el lago, y las palabras de Jesús: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”; puedes recordar la inmensa alegría de los discípulos cuando vieron al Señor resucitado; puedes recordar su confesión en la barca, cuando postrados ante Jesús, lo reconocen como Hijo de Dios. Recuerda lo que otros vivieron en su encuentro con el Señor, recuerda la historia de salvación en la que tú has entrado por gracia, y sabrás lo que hoy vives en la asamblea eucarística de tu día de Cristo resucitado. Feliz domingo.

Grupo San Francisco de Granada

Grupo de San Francisco de Granada permaneció durante el mes de julio en Tánger. Son jóvenes que nos  transmitieron la «Buena Noticia» que han descubierto en Jesucristo y  se propusieron a trabajar con los  que sufren,  recordando que el Reino de Dios se construye entre todos, que otro mundo es posible. Su labor misionera han llevado en la Casa Nazaret con los jóvenes que padecen las enfermedades mentales, en la Casa de las Hermanas Misioneras de la Caridad y en el mismo Convento Franciscano donde oraban, compartían el tiempo de comidas con los hermanos franciscanos y animaban las Eucaristías. GRACIAS JÓVENES POR VUESTRO TESTIMONIO.

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Dadles vosotros de comer:

Jesus pan de vida2Recuerda lo que dijo el Señor por el profeta: “Oíd, sedientos todos; acudid por agua también los que no tenéis dinero; venid, comprad trigo; comed sin pagar, vino y leche de balde”. Y fíjate en lo que ahora dicen a Jesús sus discípulos: “Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”.

El Señor había dicho: “Comed sin pagar”. Y los discípulos dicen: “Que vayan y se compren de comer”. No han entendido todavía que el tiempo ya se ha cumplido, aún no saben que la mesa está ya servida, aún no reconocen en Jesús la palabra que Dios dice, el pan que Dios da para la vida del mundo.

Pero tú, Iglesia de Cristo, ya has creído, ya te has sentado con tu Señor a la mesa del Reino de Dios, ya has llenado de sentido nuevo las palabras del salmo antiguo: “El Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas”.

Tú ya no puedes despedir a la gente para que, lejos de ti, vayan a comprar de comer. Te lo recuerdan las palabras de Jesús a sus discípulos: “No hace falta que vayan; dadles vosotros de comer”.

En la última cena con sus discípulos, “mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo: «Tomad, comed: esto es mi cuerpo»”. Ahora, el mismo que todo se te entregó en aquel pan, el mismo a quien recibes en tu eucaristía, reclama tus panes, reclama tu entrega, reclama tu vida para que des de comer al hambriento. Ahora tú, como tu Señor, eres pan que Dios entrega a los hambrientos para que no hayan de gastar dinero en lo que no alimenta, el salario en lo que no da hartura. Ésa es tu vocación, ésa es tu misión: ser pan de Dios en la mesa de los pobres.

¡Tu todo –tu nada- por el todo de Dios!

domingoxviii“El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo; el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo”:

Ese tesoro, aun siendo el más precioso de los tesoros, nada vale para quien no lo encuentra, ninguna alegría deja en quien no sabe de él, ningún impulso genera en quien no lo ha visto con sus propios ojos. Si no lo encuentras, ¡para ti ese tesoro no existe!

Pero si lo encuentras, la alegría se desborda y la acción se hace improrrogable, pues no habrás hallado algo que te faltaba para tener mucho, riquezas que añadir a lo que ya tenías, sino que habrás dado con algo que todas las substituye, algo que todo lo excluye, algo que él solo lo es todo: ¡tu todo –tu nada- por el todo de Dios!

Vienen a la memoria las palabras de Jesús al joven rico: “Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres y luego ven y sígueme”.

Conoces el fin de aquella historia: “Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico”.

Habrás observado que para comprar el campo, no se requiere que tengas mucho, sino que des por él todo lo que tienes. Y eso hace que el campo, su tesoro y la alegría de haberlo encontrado los tenga más a mano el que tiene poco que el que tiene mucho.

Ese tesoro, que es el Reino, está escondido para todos y disponible para todos. Si le das nombre, puedes llamarlo vida eterna, sabiduría de Dios, sacramento de salvación; o puedes llamarlo sencillamente Jesús, el Mesías, el Señor, el hombre nuevo de la nueva humanidad.

Ese tesoro lo encuentra el que cree, el que por la fe comulga con Cristo, el que en comunión con Cristo, en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia, se entrega –lo da todo- al Padre del cielo y a los pobres de la tierra.